La peor pregunta: ¿Para siempre?

¿Pero ya te vas para siempre? Escuche esta pregunta muchas veces en los últimos meses y en todo momento me genera la misma reacción: me paraliza.

Soy de esas personas que les cuesta imaginar el futuro. A muchos les encanta la famosa pregunta: ¿cómo te ves en 10 años? No tengo ni idea, no te puedo decirte que voy a estar haciendo dentro de tanto tiempo. Por un lado la incertidumbre me genera bastante, por no decir cantidades industriales, de vertigo. Pero por el otro la adrenalina de no saber me mantiene viva y expectante.

Quienes me conocen sabían el plan desde hace por lo menos dos años: me recibo y me voy a Canadá. Resulta que esos dos años volaron y estoy a pocos días de la tan esperada graduación. Entonces, ¿terminas y ya te vas para siempre no? Nunca puedo contestar sin titubear. ¿Para siempre? Que se yo, no puedo concebir que exista un período de tiempo tan largo. Y me aterra pensar en que hoy tengo que tomar una decisión hasta el día que me muera, por que es significa ¿Para siempre no?

Creo que las personas somos tan cambiantes que aceptar algo semejante equivale a encarcelarnos. Intenté identificar por qué esa pregunta me generaba tanta angustia y entendí que es simplemente por que no concibo el mundo así. Creo que cada vez que prometemos algo “para siempre” nos estamos mintiendo a nosotros mismos y al otro. El futuro es incierto, cambiante y nos permite evolucionar, rever ciertas ideas o concepciones. Aveces lo que parecía espectacular y tan seguro pierde el encanto, o por el contrario se vuelve aún mejor de lo que habíamos imaginado.

Me voy a probar, como todo lo que hago. Me gusta experimentar, buscar, intentar identificar que me hace bien y feliz. Si, hoy me voy con la idea de no volver pronto, incluso puede que no lo haga nunca (salvo las visitas, claro). Quizá si sea para siempre o por un rato, da igual en tanto tome las decisiones a consciencia y me sienta segura de dar cada paso.